¿Cuál es la mejor estrategia en ajedrez?

Por Daniel Muñoz, Instructor FIDE.

Aunque el ajedrez es muy complejo y la mejor estrategia dependerá mucho de la fase de la partida en la que nos encontremos y de las características de la posición, sí que existen determinadas ideas que casi siempre nos pueden ayudar a definir una buena estrategia en casi cualquier partida.

Diferencia de la estrategia con la táctica

La diferencia entre los dos conceptos es claro, la estrategia se refiere a planes, maniobras y operaciones casi siempre a largo plazo que tienen como objetivo conseguir algo en concreto. Mientras que la táctica es cómo se operativizan esas ideas. Por ejemplo, mi estrategia puede ser destruir una estructura de peones lejos de mi terreno, pero para hacerlo tengo que hacer uso de ideas tácticas como un ataque doble o una clavada.

A grandes rasgos esta es la principal diferencia. Por lo tanto, en este artículo no te voy a explicar como operativizar tus ideas, si no cuáles suelen ser buenas ideas en ajedrez para dar con estrategias útiles.

Mejores estrategias en ajedrez: por orden

La seguridad del rey

En ajedrez puedes ir ganando de mucho material y eso está bien, pero si tu rey no está seguro estarás en problemas rápidamente. Por eso, una estrategia fundamental es defender correctamente a tu rey. Esto no implica jugar constantemente a la defensiva, pero sí por ejemplo enrocarte en las primeras 10 jugadas de la partida, mantener tu rey bajo configuraciones de peones sanas y no tóxicas, y anticiparte a los posibles tácticas. De alguna manera, una defensa correcta de nuestro rey puede garantizarnos un buen ataque si luego definimos correctamente nuestros planes.

Uno de los mejores defensores de la historia fueron Petrosian o Karpov, puedes ver partidas de ellos donde entenderás la solidez defensiva y cómo comentían muy pocos errores.

Fíjate en esta partida, en la que el negro descuida la seguridad de su rey y es rápidamente castigado por el ex campeón del mundo J.R. Capablanca.

El juego activo

Jugar de manera activa no implica siempre jugar de manera ofensiva, la actividad es lo contrario a la pasividad. Significa tratar constantemente de poner en problemas a nuestro oponente, mejorar paulatinamente la posición de nuestras piezas, ganar espacio y provocar condiciones que, en un determinado momento, sean idóneas para la táctica, esto es, golpear a nuestro rival.

Al igual que la falta de actividad genera debilidades, las debilidades también generan pasividad, de ahí que sea muy importante que aprendas a distinguir cuando te encuentras ante una debilidad y cuándo no.

En este ejemplo puedes ver al GM español Paco Vallejo desplegando un insistente juego activo contra su oponente.

Evitar el contrajuego de nuestro oponente

Cuando tienes una posición prometedora, tu rival intentará conseguir contrajuego de todas las formas posibles. Esto significa crearte problemas aunque objetivamente no sean problemas peligrosos. En estos casos, cuando tienes una mejor posición con mayor espacio, estás acechando a tu oponente es muy importante que evites a toda costa la creación de contrajuego por parte de tu oponente. En el enlace anterior tienes un curso específico para jugadores principiantes de nuestra Escuela que te ayudará mucho.

Pero, básicamente, esto puedes logrando cambiando las piezas más activas de tu oponente, no precipitándote y no jugando de «tú a tú» a tu rival, puesto la posición te beneficia. En este ejemplo, Korchnoi lanzó un fuerte ataque contra la joven Judit Polgar que reaccionó rapidamente en el centro buscando contrajuego.

Todas las estrategias anteriores te van a ayudar mucho en tus partidas, y son las tres estrategias esenciales que tienes que aplicar sea cual sea tu nivel, pero especialmetne si eres un jugador de nivel iniciación.

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